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22.1.12

Exámenes

«Litterarum radices amarae,
fructus dulces»

—Cicerón—
 
Me hallo inmerso en esa bonita etapa de la vida estudiantil en el que los profesores deciden que sus pupilos deben demostrar en un solo día si han estado atentos a sus chapas de los meses precedentes, razón por la que no pasaré por aquí muy a menudo hasta que eso cambie.


Por lo pronto, y debido a que el FBI ha decidido cerrar Megaupload y detener a sus directivos, os dejo con tres entretenidas violaciones de copyright:










Y ahora, a esperar que tiren la puerta abajo y cierren blogger:


17.1.12

Debate


«La historia única crea estereotipos; y el problema
con los estereotipos no es que sean falsos sino
que son incompletos. Hacen de una sola historia
la única historia».
—Chimamanda Adichie—


Esta entrada está en parte motivada por mi revisionado, ayer, de la TED Talk de Chimamanda Adichie, la escritoria nigeriana que con su charla es capaz de conmover, de divertir, pero sobre todo, de advertir de un peligro del que rara vez somos conscientes: el peligro de contar una sola historia; el peligro de ver sólo un lado de las historias.

Y los seres humanos somos así, tendemos a simplificar, seguramente por buenas razones. Solemos etiquetar a todos los que conocemos, desde el mismo comienzo, dentro de una serie de estereotipos prefabricados que llevamos en la cabeza. Eso nos permite entender el mundo y, en cierta forma, no hay nada de malo en ello, siempre que esos estereotipos no se conviertan en prejuicios inamovibles que nos hagan incapaces de ver el todo.

Aquellos que me conocen personalmente saben que soy un enamorado del debate. Lo he sido siempre. Una de mis aficiones favoritas, para irritación de amigos y conocidos, es la de ser abogado del diablo, de mostrar la nota discordante, la versión alternativa, cuando se discute algún tema. Admito que es una de mis cualidades más enojosas. A nadie —ni a mi— le gusta que le digan que la realidad es más compleja de lo que parece, y que las cosas rara vez son blancas o negras (aunque todos lo aceptamos en teoría).

No obstante, esa suerte de afición se ha institucionalizado desde que arribé a la Universidad de Salamanca, por muy buenas razones. Una de las primeras cosas que hice aquí fue involucrarme en la Asociación de Debate, a la que he estado íntimamente unido desde entonces: he formado parte varias veces de su junta directiva, he trabajo y ayudado en todo lo que he podido. He recibido mucho más, sin embargo; muchos de mis mejores amigos aquí los conocí ahí.

Pero yo no he venido aquí a hablar de mi libro. Lo que quería decir es que el debate permite, precisamente, conjurar el peligro de la «historia única». Cuando hay que preparar un debate —de competición— sobre un tema cualquiera, el orador tiene que ponerse en los zapatos de las dos partes (entre otras cosas, porque su postura se definirá por sorteo justo antes de comenzar a debatir). Entonces, inevitablemente, comprendes que la postura que tenías sobre un tema no es toda la historia, que la otra parte tiene también argumentos, argumentos razonables, para defender su idea.

Que conste que esto no es una invitación a emigrar a la República de Equidistán. Por supuesto que hay ideas estúpidas, que no tienen defensa posible para una mente racional. Con todo, se trata de una minoría absoluta.

Estoy convencido de que reintroducir la comprensión del otro, en lugar de buscar la confrontación continua, es el primer paso para acabar con muchos de los males que nos aquejan.

16.1.12

Mis TED Talks favoritas


Ideas worth spreading.
—Lema de TED—


Para quien no lo sepa, TED es el acrónimo de Tecnología, Entretenimiento, Diseño, de inglés Technology, Entertainment, Design. Según su propio sitio web, TED es
a nonprofit devoted to Ideas Worth Spreading. It started out (in 1984) as a conference bringing together people from three worlds: Technology, Entertainment, Design. Since then its scope has become ever broader. Along with two annual conferences -- the TED Conference in Long Beach and Palm Springs each spring, and the TEDGlobal conference in Edinburgh UK each summer -- TED includes the award-winning TEDTalks video site, the Open Translation Project and TED Conversations, the inspiring TED Fellows and TEDx programs, and the annual TED Prize.  
[una ong dedicada a Ideas que Vale la Pena Difundir. Comenzó (en 1984) como una conferencia que reunía gente de tres mundos: Tecnología, Entretenimiento, Diseño. Desde entonces su alcance ha amuentado. Junto a dos conferencias anuales —la Conferencia TED en Long Beach y Palm Springs cada primavera, y la conferencia TEDGlobal en Edimburgo, RU, cada verano— TED incluye el premiado sitio web TEDTalks, el Proyecto de Traducción Abierta y TED Conversations, los inspiradores programas TED Fellows y TEDx, y el Premio anual TED].

Aquí nos centraremos en su TED Talks, la página web en la que se publican las charlas que tienen lugar en las conferencias citadas. Se trata de conferencias generalmente divertidas, inspiradoras, y sobre todo, muy instructivas. La mayoría de ellas están, además, subtituladas al castellano (o, como poco, al inglés). Altamente recomendables. Cada charla dura entre 5 y 20 minutos, y suelen ser bastante estrictos con el tiempo, aunque hay algunos más díscolos que otros.

Os dejo algunas de mis favoritas:

Brené Brown y el poder de la vulnerabilidad:




Shukla Bose. Enseñando un niño por vez:




Chimamanda Adichie. El peligro de una sola historia:




Benjamin Zander sobre música y pasión:




Isabel Allende cuenta historias de pasión:



Hay muchas, muchas más pero os dejo que las descubráis vosotros mismos:
http://www.ted.com/
Disfrutad.

9.1.12

Usurpadores




«Con una mentira suele irse muy lejos,
pero sin esperanzas de volver».
—Proverbio judío—


Como dice el famoso y ficticio doctor Gregory House, «todo el mundo miente, la única variable es sobre qué». En efecto, hay gente más o menos honrada, pero todos alguna vez hemos caído en la falsedad. En ocasiones las razones para ocultar la verdad son justificables (por ej., los judíos que ocultaban su religión durante las muchas persecuciones religiosas contra ellos). En otras, los motivos para hacerlo son menos aceptables.

Sin embargo, hay un caso que me llama particularmente la atención. Es el de aquellas personas que mienten sin ningún motivo aparente. Todos los hemos conocido, porque abundan.

Pero la máxima expresión de esta especie son personas como Tania Head. Alicia Esteve, alias Tania Head, es una española que fingió haber estado en las Torres Gemelas durante el atentado del 11S, y y haber sobrevivido al mismo. Su interpretación fue tan brillante, que incluso llegó a presidir la asociación de supervivientes del atentado. La impostura duró hasta que The Washington Post reveló la verdad: la tal Tania jamás estuvo en el World Trade Center, y es muy probable que estuviera en Barcelona por aquellas fechas.

Cabría pensar que algo así sólo ocurre una vez en la historia. Nada más lejos de la verdad. Enric Marco (por pura coincidencia, otro barcelonés) se integró en el año 2000 en las filas de la asociación Amical de Mauthausen y otros campos, una organización que reunía a los supervivientes españoles del holocausto nazi. La historia de Marco era tan apasionante que también fue nombrado presidente de la asociación. El engaño fue descubierto por el historiador Benito Bermejo en 2005, quien reveló que Marco no sólo no había estado preso en ningún campo de concentración, sino que había trabajado para el III Reich como obrero industrial.

Otro caso de un usurpador que se erige como superviviente de un trágico acontecimiento fue el de Anna Anderson, quien pretendió durante años ser la zarevna Anastasia de Rusia, que habría sobrevivido a la matanza de Ekaterimburgo, en la que murió toda la familia imperial rusa. El ADN mitocondrial de Anderson ha demostrado que en realidad era la hija de una obrera polaca.

Estos casos demuestran hasta qué desorbitados extremos pueden llegar las personas con sus mentiras. Pero no explican los retorcidos mecanismos mentales por los que alguien puede, no ya fingir lo que no es, sino ignorar la tragedia de otros seres humanos y suplantar el papel de las víctimas hasta el punto de hacerlo «mejor» que éstas.

En la imagen: Anna Anderson, quien se hizo pasar por la Gran Duquesa Anastasia.

Publicado originalmente el 13.9.2008

El bípedo implume




«Lo poco que sé se lo
debo a mi ignorancia».
—Platón—

Se cuenta que los filósofos platónicos de la Academia de Atenas, enfrentados al dilema de definir lo que es un ser humano, se dieron en elucubrar largamente sobre las características que distinguen al hombre de los demás animales. A falta de un concepto mejor, los seguidores de Platón decidieron que lo que nos hace únicos es nuestra postura erguida y nuestra natural desnudez, así que proclamaron con orgullo que habían deducido que el hombre es un «bípedo implume».

Ante esta conclusión, Diógenes de Sínope —al que no por gusto la historia le ha puesto el sobrenombre de «el Cínico»— desplumó completamente una gallina y la lanzó sobre los muros de la Academia al grito de «¡Platón, ahí tienes a tu hombre!».

Quizás la definición no era la más acertada, pero lo importante era que lo habían intentado. Y cuando el Cínico les refutó su teoría —¡zas! en toda la boca— se pusieron de inmediato a buscar una explicación alternativa.

Publicado originalmente el 29.8.2008

Vidas paralelas

«La biblioteca destinada a la
educación universal, es más
poderosa que nuestros ejércitos.»
–José de San Martín–




Se cuenta que cierta vez Alejandro, que para entonces ya era Magno, se empeñó en visitar a un sabio del que todo el mundo hablaba: Diógenes, que vivía en un barril (como el Chavo del 8), bebía y comía con sus propias manos (usaba una escudilla hasta que vio que un niño bebía de una fuente ahuecando sus palmas) y andaba desnudo por el mundo.
Al llegar el imponente rey de Macedonia y de toda la Oikoumene se plantó delante de Diógenes y le soltó:
–Pide lo que quieras, lo que sea, y si está en mi mano te lo concederé.
Ante esto, el Cínico le contestó:
–Quiero que te apartes y me dejes disfrutar del sol.

Alejandro, impresionado, le dijo: Si yo no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes.

Publicado originalmente el 9.5.2007

Surreal



«Cuando el hombre quiso imitar
el andar, creó la rueda, que no se
parece en nada a una pierna. Así
hizo surrealismo sin saberlo.»
–Apollinaire–



En la imagen, mi obra de arte favorita, ‘Les Demoiselles d’Avignon’, que, según parece, en realidad no eran de Aviñón en absoluto, sino que representa a unas prostitutas de la calle de Avinyó, en Barcelona. Como la tal calle era mucho menos conocida que la ciudad francesa, la gente comenzó a confundirlo todo –como de costumbre– y el nombre que se ha popularizado era una degradación del original.

Pero no hay que acudir al arte para ver surrealismo. Todos los días, a cada momento, surge una situación que parecería imposible bajo el confortable prisma de la «normalidad». Un coreano que se cree Jesús entra en el Campus donde estudia y se lleva por delante a una treintena de compañeros. Una jueza concede la custodia de sus hijas al padre que al parecer las agredía sexualmente y con el que no quieren estar. En un lugar de Sevilla –su lluvia es una maravilla– unos locos se reúnen en la Iglesia Católica Palmariana para venerar a la Virgen María que anda por ahí.

Publicado originalmente el 23.4.2007

Poder o no poder




«Vincere scis, Hannibal, victoria
uti nescis»
(Sabes vencer, Aníbal, pero no
sabes aprovecharte de la victoria).
–Maharbal a Aníbal–


Hoy seguimos con la historia. Y aún con la historia de Cartago, fundada por Dido, a quien estuvo dedicado hace unos días. Esta vez, con la de el más famoso general cartaginés, Aníbal, que estuvo a un tris de vencer sobre Roma y conseguir la victoria para su pueblo. A un tris, solamente. Porque, después de vencer en la famosísima batalla de Cannas (según dicen, a los instructores militares de todo el mundo se le dilatan los esfínteres todavía cuando explican la táctica de este combate), después de vencer a los romanos en Cannas, digo, y teniendo a la debilitada Roma a un tiro de piedra, decidió no marchar contra ella. Es que a veces, teniendo lo que deseamos y/o necesitamos al alcance de la mano, no nos atrevemos a alargarla e intentar por lo menos tomarlo. En esto Aníbal tiene mucho que enseñarnos.

Publicado originalmente el 30.3.2007

Amores que matan



«¡Triste he de darme, sin vengarme, muerte!
Mas ya muramos, ¡Muerte, muerte quiero
a hierro en fuego! ¡De ésta, de esta suerte
quiero bajar al tenebroso imperio!
¡Mire el cruel troyano este mal fuerte
que causa; vea el fuego donde muero
desde la mar, y váyale el horrendo
agüero de mi muerte persiguiendo!»
–Dido, por boca de Virgilio–



Siempre me ha fascinado la historia de esta mujer, Dido, (obviamente hablo de la legendaria reina de Cartago, y no de aquella cuyo té se ponía frio y se preguntaba por qué). Y de todos los versos de la Eneida, estos son los que más me conmueven. Fueron los que me pusieron en la PAU, aunque con otra traducción (‘¡moriré, sin venganza, pero muero!’).
Perseguida por su malvado hermano –Pigmalión– huye de su suelo natalicio, Tiro, para fundar una Ciudad Nueva (esto es lo que significa Cartago). Allí vivió feliz hasta que un día apareció un troyano que parecía un dios de lo hermoso que era. Además, Eneas (que así se llamaba el muchacho), era de buena familia, decente, respetuoso y buen amante; para colmo, viudo. La pobre Dido no tardó en caer a sus pies, y puso su reino a disposición del dárdano. Pero él, que sabía que estaba destinado a una misión más elevada que el amor (?) partió rumbo a Italia, traicionando a quien tanto le quisiera. La reina púnica, desesperada, se quita la vida, como explica tan gráficamente Virgilio en estos versos.
Sin embargo, la historia no acaba del todo aquí. Cuando Eneas se ve obligado a bajar a los infiernos encuentra allí a la dulce Dido, y la llama para disculparse y explicarle sus motivos (cariño, no lo volveré a hacer, vuelve conmigo, etc.). Sin embargo, la reina no atendía a razones, y volvió a los brazos de Siqueo, su primer marido, a quien Pigmalión había dado muerte.
No sé por qué la gente ve telenovelas mexicanas, pudiendo leer mitología greco-latina, que no tiene nada que envidiar al más enrevesado de los culebrones. Y, en favor de los mitos, hay que decir que sus protagonistas no se llaman ‘Francisco Antonio Paolo José’, o ‘Carmina María de Jesús’, ni nada por el estilo.

Publicado originalmente el 22.03.2007

El bien y el mal




«Video meliora proboque;
deteriora sequor.»
(Veo el bien y lo apruebo,
pero hago el mal).
–Medea, por boca de Ovidio–


¿No se han sentido así alguna vez? Yo creo que alguna vez todos hemos sentido que sabemos exactamente qué es lo correcto, qué es lo que debemos hacer, pero en último momento nos han fallado las fuerzas. En todo caso, la voluntad humana puede vencerlo todo (o casi) si se lo propone, así que eso hemos de hacer, no sólo ver el bien, sino buscarlo insistentemente. Después de todo, si en algo puedo estar de acuerdo con las personas religiosas, es en que los seres humanos tenemos la capacidad para conocer el bien, y ejercitarlo.

Publicado originalmente el 29.12.2006